Una mirada, un roce .. con eso basta para que tu cuerpo se descompense.
El corazón se acelera, la piel se electrifica, la respiración se agita, algo te sucede y sabes exactamente que es.
El agua que te refresca por una acalorada noche de verano resbala por tu cuerpo, poco a poco sientes que se va evaporando, el calor es tan intenso que el cambio de temperatura hace reaccionar tus sentidos, algo va despertando dentro tuyo.
''Yo sé que quieres''
Ese olor.. lo reconoces perfectamente, tu piel cobra vida y empieza a palpar lo que tanto ansia, la memoria del cuerpo es mas fuerte y mas rápida que tu mente, es instinto puro. Sientes un cosquilleo en la palma de las manos, de los pies... se expanden por todo el cuerpo, te sientes vivo, el deseo posesivo te indica que te pertenece y que tienes que hacer valer tu derecho sobre el, tómalo y dominalo, nadie te detendrá.
Inesperadamente los papeles se invierten, has jugado con fuego y es hora de quemarte, con cada suspiro te doblegas, la presión te marea, pierdes fuerzas, y algo intenso nace dentro tuyo, sin darte cuenta, te vuelves adicto al juego del dominador y el dominado.
No quieres parar y mientras el tiempo se mantiene congelado, el cuerpo se va tensando, no puede continuar y luchas contra el, los músculos te reprochan y tienes que parar.
Todo lo que sentías, lo expresaste con todo el cuerpo, satisfecho caes adormecido y el tiempo empieza a correr de nuevo.
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